Danzas de Paz Universal
Danzas de Paz Universal
Las danzas de Paz son una forma activa de meditación y facilitan la apertura del corazón. Fueron creadas por Murshid Samuel Lewis, jardinero y maestro sufí, en los años 60. Desde entonces su práctica se ha extendido por los cinco continentes. En la actualidad constituyen un verdadero movimiento energético que tiene como finalidad irradiar y construir paz a lo largo y ancho del planeta.
El objetivo es unificar cuerpo, psique y espíritu dentro de uno mismo, y también sentirse unificado con el grupo y con el Universo entero.
Las Danzas de Paz Universal son una celebración de la Vida y aportan amor, éxtasis, intimidad, alegría, compartir… ofreciéndonos una forma gozosa de entrar en contacto con la propia esencia espiritual y la de los demás.
Con el movimiento corporal y el canto de frases sagradas de las diversas tradiciones espirituales del mundo, las Danzas de Paz crean una hermosa conexión del grupo que danza, ahora de las manos, ahora girando, ahora mirándose a los ojos o haciendo una profunda venia al Infinito… Con las Danzas descubrimos el Lugar donde somos Uno, más allá de ritos y palabras, más allá de fronteras, Uno en la plenitud de la Armonía y la Belleza.
Las Danzas de Paz nos invitan a hacer un viaje por diferentes culturas, a la vez que viajamos a nuestro propio interior… Aprovechamos para fomentar los valores de respeto, tolerancia, convivencia a través de las palabras y cantos de otras culturas, pero aprendiendo que estos mismos valores están en nosotros mismos, en nuestra cultura, no es algo impuesto por las normas sociales, son los valores intrínsecos de todo ser humano cuando se mantiene en contacto con lo sagrado trascendente.
Las Danzas de Paz se pueden realizar en los colegios, institutos, centros de juventud, de ancianos, es decir, siempre que un grupo de personas se reúna para este fin, y en cualquier momento del año. Las pueden danzar todas las personas, ya sean niños, jóvenes, adultos, ancianos… Solo es preciso estar dispuesto a abrir el corazón.

